HOME ABOUT LINKS CONTINUING RESEARCH PAGES SPEAKERS ABSTRACTS

 

Digital Cultures Lab Research

These pages will display research outcomes and ongoing investigations inspired by the 2005 international DIGITAL CULTURES LAB in DANCE TECHNOLOGIES. Click on the number sequence at the bottom.

The workshop outcomes and commentaries are organized in the same sequential manner as the various research workshops and paths created at the Digital Cultures Laboratory. These workshops and paths, with reference bibliographies and 'libraries,' can be found under our main headers:

S T R U C T U R E . O F . W O R K S H O P S

R E F E R E N C E S

R E S E A R C H . L I B R A R Y

Ethnographic Publication Site

spanish version

Después de la Etnometodología

por Abdel Hernández San Juan

 

3- El Eclipse de la Evocación.

II

La Evocación

Permitaseme desarrollar más en profundidad el concepto de evocación. La evocación no puede ser hablada, no puede ser escrita. Decir, por ejemplo, Evocar-evocando—aunque evoquemos evocando—pero como si trataramos de controlar los efectos de evocación, es lo mismo que decir correr-corriendo o hablar-hablado, es una redundancia. El verbo pierde su fuerza de gravedad por la redundancia del gerundio. Pierde la característica de estar en el centro y abajo. Como Foucault sugería cuando explicaba que todas las formas del lenguaje forman estratos alrededor del verbo. Sin embargo, es más interesante que esto. El verbo evocar no cierra su amplio y rico sentido definiendo el acto “el evoca”, esta expresión no es tan clara como aquella otra “el sueña”. Soñar soñando es más gráfico que evocar evocando desde el momento en que podemos imaginar que el que sueña sueña soñando y sueña que sueña, no podemos decir que el que evoca, evoca que evoca.
No es una regla o una variación de una regla. Una metonimia, por ejemplo, si bien no todas, puede ser evocativa, pero sabemos cuales son las reglas de lenguaje según las cuales se forman las metonimias, podemos decir en el lenguaje, esto es metonimia porque mediante una parte debemos imaginar el todo que sugiere, pero no todas las relaciones entre la parte y el todo son evocativas y no podemos describir, como en la metonimia o la metáfora, el tipo de figuras según los cuales se forma la evocación. La evocación es un efecto de lenguaje, pero no tiene un territorio preciso, unas figuras pueden ser evocativas, otras no, pero la evocación en si misma no es una entre ellas.


Tampoco la evocación es propiamente un género. Los géneros provienen de enunciaciones situacionales, saludos, despedidas, réplicas, que primero surgen en el habla y luego se van volviendo regulares, regularizados, deviniendo en figuras de la escritura. La escritura misma es una imitación, en su forma simple de signo visual imita sonidos, pausas, espacios, en su forma compleja de gramática, se desarrolla como géneros que primero se establecen como géneros del discurso enunciado. La evocación no es propiamente, una forma que reiterada desde los actos de habla se regulariza hasta devenir luego una forma en la escritura. Tampoco podemos decir que la evocación sea propiamente lo que entendemos con el concepto de juegos de lenguaje, no es propiamente un juego de lenguaje, si bien los juegos de lenguaje pueden generar evocaciones, como también los juegos de lenguaje pueden generar metonimias, evocativas o no.


Como sugiere Lyotard los discursos de los artistas, los economistas y los políticos suponen un modo distinto de intercambiar el tiempo y los géneros que se desarrollan con más recurrencias en los usos más en unas profesiones que en otras, están relacionados y se van regularizando según estas diferencias en los modos de intercambiar el tiempo. Sin embargo, pensar que la evocación es en si un juego de lenguaje suponiendo una forma de comunicación en la que haya mucho tiempo, como en el arte, sería obviar que en algunos lenguajes la evocación emerge de que no hay en ellos una relación al tiempo sobrante como puede ser en los lenguajes corporales evocativos, así como puede haber evocación en imágenes contemplativas. No estoy diciendo con esto que no haya evocación en la estética, un concepto que usualmente relacionamos a mucho tiempo para contemplar la belleza, si la hay, hay evocación en la estética, pero también hay estética en la economía, como puede haberla en las relaciones de oferta y demanda.


Pero la evocación—como desde el principio he propuesto situar su análisis y campo de investigación en el lenguaje y dentro de este en las imágenes y figuras tropológicas evocativas, no es, como otras figuras, unas suma de signos y significantes. No es la escritura del significante. Ella no se colecciona alrededor de algo como suele ocurrir con imágenes que analizamos su funcionamiento por el modo en que están precedidas o son sucedidas por otras, no habría en todo caso un modo de esta relación que pudieramos decir que como regla es la que forma la evocación, tampoco es propiamente lo que entendemos por escritura del significante. La escritura del significante se caracteriza por el hecho de que rompe la transparencia de la escritura vis a vis el habla y en su lugar establece otra no transparencia, esta vez como una escritura que, descontectada del hablar, no remite incluso ni a si misma.


No poseyendo un afuera o un exterior la escritura aparece como trazo. La evocación no es una forma del trazo, ni es una forma del gesto, no podemos explicarla según una semiotica del gesto o del trazo, aunque determinados gestos y trazos puedan resultarnos evocativos a cambio de otros no. Discutiendo la escritura significante Derrida se refería a una metáfora eterna sin clausura, el llamado juego poético, pero la evocación es una forma de lenguaje aunque no tenga en este un territorio preciso y su relación a la voz no siempre la relaciona a los lenguajes poéticos, aunque algunos lenguajes poeticos puedan resultar evocativos.
La metafora eterna de Derrida más bien remitía a una tropología erotica y es claro que la evocación no puede ser remitida a los tropos eróticos, aunque varios entre estos puedan llegar a ser evocativos. Un punto relevante aquí a nivel teórico podría ser la interesante movida genelógica que hace James Clifford hacia la escritura automática, las formas inventivas que dan el tipo peculiar de poeticas del surrealismo, la superposición, la yuxtaposición, el collage, el montage, pero discutiré estas cosas más adelante. Por el momento es de precisar una relación a la voz que puede incluso ser una voz de la imagen sin sonido, lo cual nos lleva a un análisis crítico sobre la relación entre evocación y poesía. Pregunto, en correspondencia a la voz que corresponde a la evocación, qué hacen los significantes entre ellos mismos cuando estos no reciben su luz de los actos de habla?, Qué hacen los significantes cuando se refractan unos a otros en una casa de espejos, sin recibir su luz de la voz viva y de la vivacidad de la voz?, pienso que recrean la lengua y pienso que mucha poesia lo que hace es recrear la lengua y recrearse en la lengua no recibiendo su luz del habla y de la enunciación viva.
“El lenguaje en los géneros poeticos—permitaseme citar a Bajtin en este punto preciso del análisis—suele ser un lenguaje unitario fuera del cual no hay nada ni se necesita que haya algo más que exista. La idea de pluralidad de lenguaje está cerrada para el lenguaje poetico. Por eso es caracteristico que si un poeta no acepta una forma pre-dada de lenguaje sueñe con una forma artificial para crear un nuevo lenguaje, pero dificilmente hará surgir ese lenguaje del trabajo con formas percibidas en lo real social y en los dialectos sociales vivos, el lenguaje poético muchas veces reprime la dialógica natural del lenguaje”.

Poiesis, Proceso

Podríamos en referencia al concepto de temporalidad que he presentado, recordar en este punto a Ricoeur. En su libro Tiempo y Narración (1985) Ricoeur comenzaba con la clásica pregunta sobre la ontología del tiempo y preguntaba cómo puede ser el presente, cómo debemos entender el ser actual del presente, si el pasado ya no es, si el futuro todavía no es y el presente no es siempre?.
No podemos definir el presente por si mismo sino desde nuestra relación al espacio, pero este espacio es el espacio definido en la temporalidad como un triple presente, el presente de las cosas pasadas, el presente de las cosas presentes y el presente de las cosas futuras, el presente mismo no tiene extensión en el tiempo sino es por el efecto de esta temporalidad implícita al triple presente. Es en el pasaje en sí mismo que debemos simultáneamente entender la multiplicidad del presente.Es en la poesis, en el proceso donde debemos buscar, tanto en arte como en etnografía, ese otro performance que puede hacer hablar lo evenencial del proceso. No se trata de mostrar que las imágenes de lo evenencial, de lo que acontece, de lo que es eventual al transcurrir del tiempo en la vida cotidiana también son creadas por el lenguaje, porque esto ya lo sabemos.


Lo evenencial lo encontramos en la superficie en ese vapor incorporal que escapa de los cuerpos y si no hay nada que buscar detrás de la cortina—como decía Deleuze—“es porque todo es visible, es através de los cuerpos como nos relacionamos a lo incorporal, lo evenencial deviene ilimitado”. Dado que el tiempo no es nada sino el devenir, este trabajo de campo y este proceso es siempre y tiene lugar siempre. No podemos definir de una vez por todas una relación definitiva entre lenguaje y mundo, entre identidad y diferencia, entre lo que es representado y su representación porque en los procesos nosotros no estamos siempre en el mismo lugar en que nos hicimos la pregunta. No se trata tanto de la existencia del devenir, no es lo que existe en el devenir, sino lo que insiste, se relaciona más al sentido que damos a la vida y las cosas que a los significados que asignamos a estas los cuales son siempre variables y cambiantes. Las relaciones entre el observador y el observado, el antes y el después, el principio y el final, desaparecen, porque siempre podemos publicar un libro cerrando en este algo que en otro queda abierto, porque las obras no son más que momentos que recogen fragmentos de una experiencia que siempre se renueva. Performances pueden ser libros de autor, pero pueden ser también exposiciones, multimedias, etc.
Un libro no es nunca una imagen definitiva del mundo, en un libro no hay mucho que interpretar o significar, pero si mucho que experienciar.


Los libros pueden ser aquellos en los que las escrituras se vuelvan experimentales como resultado de una crítica constante y es en este punto en el que podríamos enfocarnos para precisar una relación entre la experimentalidad, la experimentación y la idea de olvidar que está implícita en la noción y en la vivencia de los procesos. No se trata, claro está, de olvidar en el sentido de no retener o de literalmente no recordar algo. Para encontrar esta otra forma de entender el sentido del concepto de olvido deberíamos referirnos a la idea del dejar darse, del dejar que se de que debe caracterizar nuestra apertura hacia los procesos y en estos, para dejar que se de, para dejar darse. Olvidar en este sentido no es algo más que debemos hacer, sino algo que ya estaba, es no sólo—como es la acepción usual del concepto en la vida cotidiana—olvidar los resentimientos--, sino también y, sobre todo, aprender, porque como decía Bateson, nosotros aprendemos realmente cuando aprendemos a aprender. Y yo considero que esta fue y ha sido el sentido más noble que ha movido a los mejores antropologos, la idea de aprender.


En este sentido quisiera retomar el ejemplo del cuento de Mark Twain que citaba al inicio. La parabola de Eva nos sitúa Eva en el centro del concepto del tiempo evenencial, Eva no recuerda si hubo un dia antes de ayer y en todo lo que se escribe se reporta siempre en un proceso, posiblemente el pasaje sugerido por Twain y que he evocado aquí no es más que una representación de la idea de dios como la idea misma de aquello que hace la nobleza a la apertura de los seres en el tiempo, hacia si mismos y hacia los otros. En términos de géneros, ella pueda estar escribiendo un ensayo, un diario, puede simplemente estar tomando notas, puede hacer un diario, un libro, pero ninguno de los géneros que escoja es más determinante que la relación experimental que la define a ella misma en relación a si misma y al tiempo en el transcurrir de la vida cotidiana. La metáfora de Eva, ejemplificada en este ensayo en referencia a Twain, me sirve para ejemplificar esa posición epistemológica que define la experimentalidad del trabajo de campo y de la escritura.


El concepto de evocación está relacionado a lo ritual, supone la ritualidad de los procesos y si hay evocación en este o aquel lenguaje, esta o aquella obra, este o aquel libro, es porque en una u otra forma el proceso y su ritualidad han sido importantes en el tiempo de discurso que tenemos ante nosotros, en las páginas del libro que leemos, en la visualidad de las obras que vemos expuestas, en la pantalla o en el teatro. El faltar a su lugar que antes discutía en relación a la escritura como la invensión del sujeto por si mismo, puede ser rellamado en este punto para analizar esta vez los emplazamientos que el individuo debe hacer en el faltar a un determinado lugar para poder crear y ser productivo.


1 . 2 . 3

 

 

Workshop outcomes and further resarch developments in dance technologies continue here

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12

coordinated by Johannes Birringer (London)

 

 

Join the new Dance Tech Maillist

Digital Cultures is supported by private-public partnerships and donations.